Oskar Kokoschka, que además de pintor fue dramaturgo, escritor y poeta, siempre se consideró un artista comprometido. La retrospectiva que le dedicó el Museo de Arte Moderno de París, Un fauve à Vienne, reúne 150 obras suyas que expresan tanto los estados de ánimo de su época como las convulsiones artísticas e intelectuales de la Viena de principios del siglo XX. También se exponen sus hermosos retratos de la sociedad vienesa. El enfant terrible de la capital austriaca fue apoyado por Klimt e inspiró a Schiele. También fue calificado de degenerado por los nazis, a los que siempre se opuso. Un artista múltiple, para una obra fascinante. Más información en la página web del Museo de Arte Moderno de París